Cómo Arruinar una Fiesta en Tres Fáciles Pasos [Ace Attorney/Transformers G1; Español]

Título: Cómo Arruinar una Fiesta en Tres Fáciles Pasos
Rating: PG
Género: Romance / humor / no exactamente angst pero más o menos
Personajes: Sky, Gil, Ema, Alita
Parejas: Sky-->Gil y Gil-->Sky y unos enredos de culebrón de las tres de la tarde.
Palabras: 4292
Summary: Sky sólo quiere pasar un buen rato. Gil sólo quiere atención. Ema sólo quiere que dejen de ser tan idiotas.
Notas: Escrito para [livejournal.com profile] mundo_caotico con el prompt "No importa cuán jodidas estén las cosas, pueden ponerse mucho peor".
En realidad es un one-shot, pero como es tan largo LJ no me deja subirlo en un solo post.


Cómo Arruinar una Fiesta en Tres Fáciles Pasos



Sky no tenía mucha experiencia sobre citas. O, más bien, ninguna. Pero no estaba nervioso. No le molestaba tener que improvisar un poco. Estaba seguro de que algo de amabilidad era lo único realmente necesario y, de todas formas, no se suponía que esta fuera una cita romántica. Había dejado eso bien en claro desde el momento en que Alita le preguntó si quería ir con ella a la fiesta de graduación. Sabiendo que ella estaba de acuerdo, no había ningún motivo para no aceptar. Sky quería ir a la fiesta, y sus posibilidades de llevar a una pareja en el sentido romántico de la palabra eran... peor que nulas. No se hacía ilusiones con respecto a eso.

Por el lado positivo (siempre había un lado positivo), eso le permitiría disfrutar la velada sin mayores complicaciones. Estaba pasando un buen rato, Alita tenía talento para mantener una conversación entretenida, y no tenía que preocuparse por si llegaba a arruinarlo porque no había nada que arruinar. ¿Qué más podía pedir?

Hasta se había dado el gusto de bailar un poco. No era precisamente elegante, eso lo sabía, pero una vez que Alita lo arrastró a la pista descubrió que se las arreglaba bastante bien para alguien de su tamaño. Lo suficiente como para que ella no se quejara, al menos, y eso era lo que importaba. Aunque no fuera una cita propiamente dicha, quería asegurarse de que ella se divirtiera.

Estaban tomándose un descanso cuando Sky se topó con la primera distracción de la noche. Gil acababa de llegar. No habían salido de casa juntos (Sky estaba decidido a ser puntual, y no estaba dispuesto a esperar la eternidad que su amigo tardaba en peinarse), así que había dos cosas que no tenía modo de saber hasta ese momento.

La primera era que Gil había elegido un horrible, horrible traje. No era realmente una sorpresa, considerando como se vestía todos los días. Pero, aún así, no pudo evitar sonreír un poco al ver los colores de siempre aplicados a un estilo formal. Era... interesante. Iba a conseguir ser el centro de atención, de eso no cabía ninguna duda.

La segunda era que su cita era Ema.

Y eso sí era inexplicable. No sólo porque eran hermanos; ni siquiera porque no se llevaban bien. Después de todo, no sería la primera vez que se veían obligados a cooperar por el bien común, aunque fuera de mala gana. Pero Ema había asegurado muchas veces que no tenía el menor interés en venir a la fiesta. Ahora mismo parecía estar de bastante mal humor - los dos tenían la misma expresión de fastidio, como de costumbre, a pesar de lo mucho que negaban el parecido cuando alguien lo señalaba. ¿Qué había pasado? Tendría que preguntárselos (o, conociéndolos, más bien tratar de sonsacárselos) cuando fuera a saludar.

Sin embargo, Alita no le dio tiempo a hacer nada de eso.

-Vamos. Me aburro -dijo, tomándolo del brazo para volver a bailar.

Sky le sonrió y se dejó llevar, sin prestar mucha atención. Su mente estaba en otra parte. Tenía curiosidad por saber cómo era posible que Ema aceptara venir, sí, pero eso no era todo. En realidad, debía admitir, en este momento eso no era más que un detalle.

Gil se veía... bueno, con toda honestidad, se veía ridículo. Eso era innegable, incluso para la mirada generosa de Sky. Y aún así, eso sólo lo hacía más adorable. Incluso con ese puchero. Especialmente con ese puchero.

Parte de él no deseaba más que cruzar el salón, y besarlo allí mismo delante de todo el mundo, y bailar el resto de la noche... Pero sabía que era imposible, y no sólo porque no estaría bien dejar a su cita así sin más. Tenía que hablar con Gil sobre esas cosas, no obligarlo a enfrentar la situación en medio de una multitud. Eso sería increíblemente injusto.

* * *


Era increíblemente injusto, pensó Gilbert. En un mundo que funcionara como es debido, Sky ya se habría olvidado de esa ridícula Alita gracias a sus muy superiores encantos y estaría sacándolo a bailar en este mismo momento. En cambio, tenía que conformarse con su hermana, que ni siquiera era capaz de hacer el esfuerzo de fingir que se estaba divirtiendo.

-Podrías cambiar esa cara, enana.

-Es tu culpa. Me aburro -dijo ella-. Sabes, ya que me hiciste vestirme así y maquillarme y todo, al menos podrías tener un mínimo de educación y traerme algo para beber.

-¿Qué? ¿Por qué tengo que hacerlo todo yo?

-Porque me debes, Screamer. Me debes mucho.

-¡No es cierto! Te compré tu estúpido juego de detective, ¿o no?

-¡No es un juego! ¡Es un método de investigación científicamente comprobado! -exclamó Ema, y Gil apenas llegó a esquivar a tiempo el golpe de su cartera- Y además, eso fue para convencerme de que viniera. No dije nada acerca de quedarme.

-Oooh, no, no vas a empezar a cambiar de planes ahora. El trato era que serías mi cita.

-¿Y desde cuándo te interesa tanto cumplir tus tratos?

-No vas a hacerme quedar mal--

-Oh, vamos. No necesitas mi ayuda para eso.

Eso merecía un escándalo de proporciones pero, milagrosamente, Gil logró recordar a tiempo que estaría dándole la razón. Ya tendría tiempo de quejarse cuando volvieran a casa. Pero iba a estallar si seguía hablando con Ema, así que se fue a buscar las estúpidas bebidas de todas formas.

Y por supuesto, como tenía la peor suerte en el universo, Sky y Alita se acercaron a la mesa en ese mismo momento. Genial. Justo lo que necesitaba, otro recordatorio de todo lo que andaba mal en su vida. Ni siquiera tuvo tiempo de escabullirse. Sky ya lo había visto, era obvio. Estaba sonriendo como un chiquillo de nuevo.

Gil odiaba esa sonrisa. Siempre que la veía terminaba haciendo algo estúpido.

-¡Al fin llegaron! ¿Se están divirtiendo? -preguntó Sky.

Dentro de todas las obviedades a decir, no era tan terrible. Y había tenido la decencia de no preguntar acerca de Ema. Eso ya era algo. No mejoró demasiado su humor, de todas formas. Sólo sirvió para que descubriera, con inesperada claridad, que nada iba a cambiar su estado de ánimo mientras su amigo siguiera con esa pequeña cazafortunas colgada del brazo como una garrapata.

-Oh, claro. Muchísimo -respondió, con su sonrisa más practicada-. Tanto como ustedes.

No debió haber sido muy convincente, porque la expresión de Sky se volvió considerablemente más tensa, y Alita le dirigió una mirada fulminante que sólo podía explicarse asumiendo que la suya propia era igual. Bueno, mejor así. Si no podía evitar que pasara el resto de la noche pegada a su mejor amigo, por lo menos podía asegurarse de que lo disfrutara lo menos posible. Como si tuviera derecho a estar ahí, esa maldita--

-Ah, deberíamos volver a bailar -dijo Sky. Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por sonreír, y uno aún mayor para escaparse de ahí enseguida. Pero Alita no le dio esa oportunidad.

-Todavía no bebimos nada -le recordó. Y luego se quedó cruzada de brazos, esperando que la atendieran. Gil no sabía si estaba más furioso con ella o con Sky. ¿Qué clase de idiota se dejaba mandonear así?

-¡Hey, Screamer! ¿Para cuándo esas bebidas?

... por supuesto, su querida hermana tenía que escoger precisamente ése momento para aparecer de la nada, con los brazos cruzados y esa expresión tan adorable de siempre. Alita se quedó mirándola con sorpresa un momento.

-¿Ustedes no son--?

-No preguntes -interrumpió Ema. Luego pasó entre ellos para acercarse a la mesa y servirse un refresco, no sin antes darle un totalmente inmerecido empujón a Gil. En otro momento, ese hubiera sido el comienzo de otra pelea, pero tenía otras cosas más urgentes de las que preocuparse por ahora.

-Yo tengo preguntas más interesantes que esa -dijo-. ¿No se supone que los niños de otros cursos no podían venir a la fiesta?

Ema le dirigió una de esas miradas que decían "mejor que te calles ahora", y la expresión de Sky de alguna manera se las arreglaba para combinar espanto y resignación. Eso último podría haberlo convencido de cambiar de tema, sino fuera porque Alita no se inmutó en lo más mínimo.

-A menos que nos invite alguien de último año -respondió, tan tranquila, con una sonrisa de lo más natural y apoyándose contra el brazo de Sky sin el menor asomo de vergüenza.

-Gil, por favor -comenzó a decir su amigo, pero él estaba demasiado irritado como para hacerle caso. O siquiera dejarlo terminar.

-Él te invitó. De veras.

-Eso no te importa, Screamer -murmuró Ema, como si tuviera alguna posibilidad de hacerlo callar. ¿Cuándo lo había convencido de algo?

-Más bien creo que tienes suerte de haber encontrado alguien que te diga que sí -continuó, permitiéndose una sonrisa arrogante-. ¿Con cuántos probaste?

-Gil--

Una vez más, Sky no llegó a completar la frase. Un relámpago de ira había pasado por el rostro de Alita, y Gil había estado a punto de contarlo como una victoria - pero ahora sonreía de nuevo, como si nada.

-Claro que tuve suerte -dijo, sin importarle que estaba interrumpiendo a su propia cita-. Sky es un chico muy bueno, ¿no es cierto?

Y entonces se puso en puntas de pie y le dio un beso en la mejilla.

Sky se puso rojo como un tomate, y Gil sintió que seguramente él mismo también se estaba acercando a ese color, aunque por razones totalmente distintas.

Después de eso, todo sucedió muy rápido. Sin siquiera pensar en lo que estaba haciendo o si realmente iba a servirle para algo, dio un paso hacia ellos - y no llegó más lejos, porque Ema se interpuso en su camino con una mirada que echaba fuego. Gil aprovechó la oportunidad para devolverle el empujón de hacía un rato, con tanto talento que terminó derramando su refresco, no sobre su propio vestido, sino sobre el de Alita.

Perfecto. No podría haber salido mejor si lo hubiera planeado. Ni siquiera se molestó en disimular su sonrisa de satisfacción ante el chillido de ella.

-Oh, no... Lo siento, lo siento mucho -dijo Sky mientras se agachaba para ayudarla, aunque técnicamente era el único de los cuatro que no había hecho nada. En lugar de apreciarlo, la muy ingrata se alejó un paso, espantándolo como a una mosca.

-¡No lo toques! -exclamó- Oooh, si se arruina voy a--

-Bah, ya me aburrí de ustedes y su escándalo -interrumpió Ema-. Vamos a bailar, Sky.

-¿Qué? ¡Eres mi cita, enana!

-¿Vas a dejarme sola con él?

-Ema, realmente no debería...

-Vamos -repitió ella, tomándolo de la mano y prácticamente arrastrándolo a la pista-. No te vas a morir por prestármelo un par de canciones, Tiala.

-Vuelvo enseguida -prometió Sky con una sonrisa nerviosa.

-No sueñes que voy a bailar contigo mientras tanto -le dijo Alita en cuanto los otros dos se mezclaron entre la multitud. Él la miró con una mueca de desdén.

-Como si quisiera que me vieran contigo.

Ella se cruzó de brazos, dejó escapar un resoplido de superioridad, y se alejó de allí con la nariz muy alta. Gil le sacó la lengua a sus espaldas.

Y después descubrió que no tenía nada que hacer, excepto mirar cómo la única persona con la que hubiera querido bailar esa noche daba vueltas por la pista con su propia hermana, y preguntarse por qué el universo lo odiaba tanto.

Parte 2